lunes, 2 de junio de 2008

verdulería
ambulante

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Vaya… no me había percatado de que me hacía falta una dosis del mundo quimérico que está en tu cabeza.

Me gusta como ese cosquilleo en mis mejillas se va transformando, sigilosamente, en una sonrisa mientras escudriño por tus ideas, tus pensamientos capturados en palabras… Pero, hay un punto, cuando llego al final de mi recorrido, en donde la sombra de mis pensamientos hiela la seguridad que ostenta mi felicidad. Y es que, ha pesar de pensar que somos los mismos, ya nada ha sido igual; las conversaciones van siendo devoradas por la presencia de nuestra ignorancia, quedando solamente en un escueto “Hola”

Solo quería que supieras lo que a veces siento, antes de que me sienta diferente.

Pd. A mí también me asusta Carla Vulgar

R

Anónimo dijo...

Extrañaré esas sorpresas de cuando algo te llama la atención, y es bonito.

Mauricio Babilonia