martes, 14 de octubre de 2008

Héctor Cortez
¿Y quién hurgaba entre los escombros de la misma vida el sentido que se había llevado el aire, quién sufría lo aparentemente absurdo y vivía aparentemente loco, y esperaba en secreto aún en el último caos errante revelación y proximidad de Dios? El lobo estepario / Hermann Hesse
Éste también era Héctor. Sus dibujos son resultado de una depuración de observaciones que se remontan hasta su infancia, en las que reconoce y sabe recobrar dimensiones despojadas de toda periodicidad, de estos fragmentos de tiempo que han visto al mundo en su decadencia; en ellos, la conciencia y la condición intrínseca del hombre manifestados, nos sitúan en lo que había en un principio, lo que está sólo en la memoria del espíritu y en el retorno a una raíz. Está ahí la reflexión y el cuestionamiento de lo que rodea; su obra es el aviso de verdades que no cambian, él es transmisor de lo inalterable, comunica de dónde venimos y de algo que no debe olvidarse. Dibujos de tan finos trazos, de insistente perfección y percepciones clásicas. Sus cuerpos procuran una nueva piel libre de cáscaras del tedio; cuerpos que huyeron y se perdieron, raíces que permanecen en los interiores de lo eterno. Rasca esperanzas que al final no se agotan, son costras imprescindibles para su evolución. Artista y heredero de atributos creadores como de quien ha sido hecho a imagen y semejanza; si alguna vez ocurrió la idea de negar su talento, no podría, dibujando paga el impuesto del propósito para el que existe. Es un hombre sensible de espíritu, apasionado, admirador del orden, de intranquilo corazón, de aliento apacible, de sabores únicos, de ideas, de lentos cambios, gobernado por una cabeza que maquina sin aviso. Él, que se resiste a la podredumbre impuesta; con los ojos absorbe y despoja, con las manos devuelve. Sus dibujos no pierden secuencia, ninguno se aísla; en cada línea que los constituye es irremediablemente Héctor.

1 comentario:

JLV dijo...

SALUDOS para Héctor Cortes, autor del logo del programa A Contracorriente.

JLV